martes, 13 de septiembre de 2016

Martes 13 de septiembre de 2016

Luego de una noche profunda de sueño, ayudada por una linda pastillita, resulta que me dormí después de la hora dolorosamente programada en el el teléfono celular, que a estas alturas se ha transformado en nuestra vida entera. Lo usamos de teléfono, chat, reloj, informe del tiempo, alarma para todo, porque todo se nos olvida, especialmente a mí, que ando con la cabeza en mil lugares a la vez. Luego de esa añorada noches desde hace muchos meses, me quedé dormida y me levanté con el tiempo en contra. Hasta salí sin maquillaje y con el cosmetiquero a cuestas.
Llego a mi trabajo y lo primero que me dicen es que quieren suspender las vacaciones de Fiestas Patrias... qué! Pero, cómo... no entendía... que si la ley, que si las vacaciones en realidad son para los estudiantes... bla bla bla bla bla... me echaron a perder todo mi día, y fue terrible...
Yo que tenía programado ir a cuidar a mi mamita esos días, que sigue en cama luego de meses de recuperación tras la operación de su pierna, posterior pseudo recuperación, luego falla de la prótesis, vuelta a operarla, demencia pasajera y otra vez a la cama... siete meses y todavía no vuelve a caminar... y me dicen que no hay vacaciones... cuando estoy más que sobrepasada con la situación, entre el trabajo, las clases de magíster, las clases de costura, las clases de perfeccionamiento docente... y los viajes todos los fines de semana a la casa de mi familia a ayudar lo que más puedo, que no es mucho, porque tengo que combatir con mi propio organismo que ya no funciona de lo mejor... y me dicen que no hay vacaciones...
Al final del día, parece que realmente no lo van a suspender y siempre sí vamos a tener nuestras vacaciones, que aunque legalmente sean solo para los alumnos son ultra mega necesarias para nosotros y nuestra inestable salud mental, como profesores necesitamos ese tiempo de descanso para terminar el año en el liceo y no en el manicomio.

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