Hoy había convivencia de los distintos cursos de mi liceo. Yo tenía clases con un curso en la jornada de la tarde y llegué a hacer mi clase en forma normal, pero había convivencia en mi hora, aunque yo creía que sería en la siguiente hora. Como esta clase me tocaba en la sala de multimedios, o sea, la sala que tiene un smart TV y que además había quedado el parlante del micrófono para las payas desde la mañana, actividad que no resultó porque los estudiantes no se entusiasman con las actividades folclóricas... pues bueno, me las di de Dj y comencé a poner música para los chicos. Con mi propia conexión a internet, finalmente terminé con el karaoke nuevamente, aprovechando el micrófono... entretenido.
Cuando los alumnos se fueron, comenzaron a llegar algunas compañeras de trabajo, asistentes de la educación quienes comenzaron tímidamente a cantar y bailar. Nos reímos como locas, como desquiciadas, liberando tensiones y estrés acumulado.
Por la tarde alguien me dijo: "me alegró mucho verte así, con esa actitud"... como si reír o sonreír me fuera a cambiar la vida, como si mis preocupaciones fueran a desaparecer, como si todo mágicamente todo se fuera a solucionar... No, reír no arregla nada, solo sirve para liberar un poco de estrés... y me lo dice alguien que siempre ríe, alguien que siempre se muestra contenta y feliz y que por dentro sufre y sufre, como todos aquellos que fingen que tienen una vida fabulosa y sonríen y ríen sin parar, ocultando sus pesares, enfermizamente ocultando la verdad que siempre sale a la luz.
viernes, 16 de septiembre de 2016
miércoles, 14 de septiembre de 2016
Miércoles 14 de septiembre de 2016
Hoy fue un día en el cual me reí mucho en un karaoke preparado para los estudiantes, pero que yo aproveché para cantar, aunque canto pésimo, gritar, reírme, bailar y en general... hacer el ridículo, todo con el fin de que los chicos se entusiasmaran y atrevieran a cantar.
Pero hay una frase que me quedó dando vuelta en la mente desde muy temprano, cuando, en vista de mi mala cara y mala actitud, mi enojo permanente frente a todas las innumerables cosas que han ido ocurriendo en el último tiempo... cambia la cara, me dicen, y yo trato, pero no me resulta mucho, la rabia no se me pasa y si me preguntan cómo estoy, yo respondo "enojada", pero eso se lo digo solo a los que no quiero que me pregunten nada más o que simplemente se alejen de mí, a los que no conozco mucho o a mis alumnos les digo "bien", aunque supongo que leen en mi rostro la falaz mentira... es que resulta que no sé fingir, con los años nunca aprendí a fingir, si estoy contenta se me nota y si no lo estoy también se me nota, simplemente no sé fingir, no sé aparentar lo que no siento. Es complicado en tema, aunque yo trato de al menos sonreír y a veces lo consigo, cuando algo resulta especialmente gracioso. Como profesora la mayoría de las veces lo logro y hasta se me pasan las tristezas con los chicos, ellos me hacen reír y me dan tranquilidad.
Cambia la cara, siéntete agradecida... agradecida por estar viva, ¡ja!, es la peor de mis torturas, estar viva me hace darme cuenta de todas las pifias, de todas las fallas, hay gente que está postrada, me dicen, continuando con la argumentación, oye, digo yo, mi madre está postrada, y no me siento agradecida por eso, y para mi fuero interno pienso, postrada y un poco demente, y mi padre enfermo del corazón, con un infarto reciente, y mi pobre hermano que tiene a su hija en la universidad, cesante, buscando y haciendo cualquier trabajo con tal de subsistir, todo porque no pudo terminar sus estudios, y mi otro hermano con el que apenas hablo, porque siempre es una pelea, y yo misma, que no me siento bien, hipertensa y ahora con bajas de presión y aumento de la frecuencia cardíaca... presintiendo que es una dolencia al mío corazoncito... no sería nada raro teniendo antecedentes familiares absolutos... y sola, como un perro abandonado, sola sin enamorado ni ahora ni nunca, recordando aquél único personaje que me abandonó sin explicaciones de ningún tipo demostrando su total falta de interés o de cariño... yo, tengo que estar agradecida...
Pero hay una frase que me quedó dando vuelta en la mente desde muy temprano, cuando, en vista de mi mala cara y mala actitud, mi enojo permanente frente a todas las innumerables cosas que han ido ocurriendo en el último tiempo... cambia la cara, me dicen, y yo trato, pero no me resulta mucho, la rabia no se me pasa y si me preguntan cómo estoy, yo respondo "enojada", pero eso se lo digo solo a los que no quiero que me pregunten nada más o que simplemente se alejen de mí, a los que no conozco mucho o a mis alumnos les digo "bien", aunque supongo que leen en mi rostro la falaz mentira... es que resulta que no sé fingir, con los años nunca aprendí a fingir, si estoy contenta se me nota y si no lo estoy también se me nota, simplemente no sé fingir, no sé aparentar lo que no siento. Es complicado en tema, aunque yo trato de al menos sonreír y a veces lo consigo, cuando algo resulta especialmente gracioso. Como profesora la mayoría de las veces lo logro y hasta se me pasan las tristezas con los chicos, ellos me hacen reír y me dan tranquilidad.
Cambia la cara, siéntete agradecida... agradecida por estar viva, ¡ja!, es la peor de mis torturas, estar viva me hace darme cuenta de todas las pifias, de todas las fallas, hay gente que está postrada, me dicen, continuando con la argumentación, oye, digo yo, mi madre está postrada, y no me siento agradecida por eso, y para mi fuero interno pienso, postrada y un poco demente, y mi padre enfermo del corazón, con un infarto reciente, y mi pobre hermano que tiene a su hija en la universidad, cesante, buscando y haciendo cualquier trabajo con tal de subsistir, todo porque no pudo terminar sus estudios, y mi otro hermano con el que apenas hablo, porque siempre es una pelea, y yo misma, que no me siento bien, hipertensa y ahora con bajas de presión y aumento de la frecuencia cardíaca... presintiendo que es una dolencia al mío corazoncito... no sería nada raro teniendo antecedentes familiares absolutos... y sola, como un perro abandonado, sola sin enamorado ni ahora ni nunca, recordando aquél único personaje que me abandonó sin explicaciones de ningún tipo demostrando su total falta de interés o de cariño... yo, tengo que estar agradecida...
martes, 13 de septiembre de 2016
Martes 13 de septiembre de 2016
Luego de una noche profunda de sueño, ayudada por una linda pastillita, resulta que me dormí después de la hora dolorosamente programada en el el teléfono celular, que a estas alturas se ha transformado en nuestra vida entera. Lo usamos de teléfono, chat, reloj, informe del tiempo, alarma para todo, porque todo se nos olvida, especialmente a mí, que ando con la cabeza en mil lugares a la vez. Luego de esa añorada noches desde hace muchos meses, me quedé dormida y me levanté con el tiempo en contra. Hasta salí sin maquillaje y con el cosmetiquero a cuestas.
Llego a mi trabajo y lo primero que me dicen es que quieren suspender las vacaciones de Fiestas Patrias... qué! Pero, cómo... no entendía... que si la ley, que si las vacaciones en realidad son para los estudiantes... bla bla bla bla bla... me echaron a perder todo mi día, y fue terrible...
Yo que tenía programado ir a cuidar a mi mamita esos días, que sigue en cama luego de meses de recuperación tras la operación de su pierna, posterior pseudo recuperación, luego falla de la prótesis, vuelta a operarla, demencia pasajera y otra vez a la cama... siete meses y todavía no vuelve a caminar... y me dicen que no hay vacaciones... cuando estoy más que sobrepasada con la situación, entre el trabajo, las clases de magíster, las clases de costura, las clases de perfeccionamiento docente... y los viajes todos los fines de semana a la casa de mi familia a ayudar lo que más puedo, que no es mucho, porque tengo que combatir con mi propio organismo que ya no funciona de lo mejor... y me dicen que no hay vacaciones...
Al final del día, parece que realmente no lo van a suspender y siempre sí vamos a tener nuestras vacaciones, que aunque legalmente sean solo para los alumnos son ultra mega necesarias para nosotros y nuestra inestable salud mental, como profesores necesitamos ese tiempo de descanso para terminar el año en el liceo y no en el manicomio.
Llego a mi trabajo y lo primero que me dicen es que quieren suspender las vacaciones de Fiestas Patrias... qué! Pero, cómo... no entendía... que si la ley, que si las vacaciones en realidad son para los estudiantes... bla bla bla bla bla... me echaron a perder todo mi día, y fue terrible...
Yo que tenía programado ir a cuidar a mi mamita esos días, que sigue en cama luego de meses de recuperación tras la operación de su pierna, posterior pseudo recuperación, luego falla de la prótesis, vuelta a operarla, demencia pasajera y otra vez a la cama... siete meses y todavía no vuelve a caminar... y me dicen que no hay vacaciones... cuando estoy más que sobrepasada con la situación, entre el trabajo, las clases de magíster, las clases de costura, las clases de perfeccionamiento docente... y los viajes todos los fines de semana a la casa de mi familia a ayudar lo que más puedo, que no es mucho, porque tengo que combatir con mi propio organismo que ya no funciona de lo mejor... y me dicen que no hay vacaciones...
Al final del día, parece que realmente no lo van a suspender y siempre sí vamos a tener nuestras vacaciones, que aunque legalmente sean solo para los alumnos son ultra mega necesarias para nosotros y nuestra inestable salud mental, como profesores necesitamos ese tiempo de descanso para terminar el año en el liceo y no en el manicomio.
13-09-2016
Ayer una persona que nunca pensé me decepcionó mucho. La circunstancia fue esta. Hubo una ceremonia más una rogativa mapuche. Los estudiantes de mi liceo poco tomaron en cuenta la actividad, aunque sí hubo algunos interesados.
Luego de dicho acto, cuando nos disponíamos a tomar los cursos en las salas de clases para que luego de un rato se retiraran a su domicilio, el locutor y principal encargado nos invitó al cóctel. Le dijimos que iríamos a tomar los cursos. El señor muy amable insistió afirmando que serían como 5 o 10 minutos, y que cualquier cosa "le echáramos la culpa a él"... bueno, entramos con una colega. Cuando estaba adentro, el subdirector, literalmente me echó del cóctel, que me fuera a tomar los cursos.
Bueno, me fui... qué más, pero se suponía que este personaje es el más amable de este establecimiento.
Luego de dicho acto, cuando nos disponíamos a tomar los cursos en las salas de clases para que luego de un rato se retiraran a su domicilio, el locutor y principal encargado nos invitó al cóctel. Le dijimos que iríamos a tomar los cursos. El señor muy amable insistió afirmando que serían como 5 o 10 minutos, y que cualquier cosa "le echáramos la culpa a él"... bueno, entramos con una colega. Cuando estaba adentro, el subdirector, literalmente me echó del cóctel, que me fuera a tomar los cursos.
Bueno, me fui... qué más, pero se suponía que este personaje es el más amable de este establecimiento.
lunes, 12 de septiembre de 2016
Lunes 12 de septiembre de 2016
Hay días que parecen corrientes, cuyo devenir no parece tener nada emocionante o diferente a esa temida rutina que todos dicen detestar, pero que a final de cuentas nadie hace algo para subsanar en sus aburridas vidas.
Para descubrir lo extraordinario basta tener la mirada atenta y los sentidos alertas. Ver la realidad con ojos sorprendidos, escuchar los sonidos de la belleza, oler aromas de dulzura en los niños o en aquellos que tienen alma de niños, saborear la propia sonrisa frente a todas esas pequeñas cosas graciosas que nos toca vivir, observar, decir o compartir y sobretodo tocar esas cosas que parecen insignificantes, como un árbol rugoso en el camino o la suave cabeza de un perro que nos mueve la cola sin motivo aparente.
Este día también ocurrieron cosas no muy gratas, pero es mejor dejarlas en el olvido porque con el tiempo se perderán absoluta y completamente en la memoria, aunque un rastro del daño que provocan esas pequeñeces siempre se queda un poco en las entrañas.
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